Mucho más que un hotel
En el corazón de Meursault, un pueblo donde nacen algunos de los mejores vinos del mundo, Maison Le Chevreuil ha empezado una nueva vida. Empezó siendo un hotel, pero la arquitecta Johanna Lesere y Aubin Prost, que lideraron juntos la reforma, querían llegar mucho más lejos. Su sueño era una auténtica casa de pueblo, un lugar para los vecinos tanto como para huéspedes llegados de cualquier rincón del mundo.
Más bajo, más despacio, más rato
Es en la terraza donde ese sueño cobra vida de verdad. Buena parte está pensada para el low dining: te sientas algo más bajo que en una mesa convencional, y eso cambia toda la velada. Estás más cómodo, el ritmo se vuelve más pausado y la comida se alarga casi sin darte cuenta. En otras zonas se pueden juntar mesas para compartir una gran mesa común, o reunirse en torno a la cocina exterior. Cada rincón tiene su propia altura y su propio ritmo, y entre todos hacen de la terraza un lugar donde da gusto quedarse.
Un equilibrio de materiales
Ese mismo sentido del equilibrio se refleja en los materiales. La calidez de la teca se combina con el aluminio lacado en polvo, y los tonos claros conviven con marrones profundos. Muebles, macetas, sombrillas, iluminación y camas balinesas de Royal Botania aparecen por todas partes, procedentes de distintas colecciones que juntas forman un conjunto sereno.