• Maison Le Chevreuil, Meursault

Una primera bienvenida

Meursault es un pueblo donde la paciencia lleva siglos dando forma a los grandes vinos del mundo. Tras una cuidadosa restauración, Maison Le Chevreuil abre allí de nuevo sus puertas, guiada por esa misma paciencia. Gastronomía, vino y diseño se funden con naturalidad, en un ritmo que se refleja en todo el mobiliario de Royal Botania, desde la primera bienvenida a la entrada hasta la última copa de vino junto a la piscina.

Nada más llegar, unas sillas strappy y mesas butler en lava marrón reciben a los huéspedes, resguardadas bajo sombrillas Bloom, una primera invitación a bajar el ritmo.

Una mesa sin prisa

En el interior, el low dining marca el tono del restaurante, junto a sillas strappy y asientos lounge Zenhit, alrededor de mesas donde apetece quedarse un rato más. En la barra, los altos taburetes Zenhit aportan un breve cambio de ritmo, perfectos para un aperitivo antes de que la velada recupere su calma.

Junto al agua

En la piscina, el ritmo vuelve a bajar: las tumbonas se abren hacia el agua, y las horas transcurren allí despacio, lejos de cualquier reloj. Cada suite, por su parte, cuenta con su propia terraza privada, con camas balinesas Calypso y mesas y sillas lounge bajas, una tranquila continuación de esa misma atmósfera, solo para uno mismo.

A través de todo esto, la iluminación Fungy traza un hilo dorado y discreto, desde la terraza hasta el restaurante y la piscina, que acompaña la velada hasta que cae la noche. En Maison Le Chevreuil, la terraza se convierte en mucho más que un decorado. Es allí donde el ritmo del pueblo, el del vino y el del propio día terminan, los tres, por sosegarse.